Y al fin llega ese día. Ese día en el que te ves sola, en el que todo te da igual y apenas puedes comprender el qué y el porqué de las cosas. Te alejas de la realidad creyendo que es lo mejor que puedes hacer en ese momento y lo primero que se te viene a la cabeza es olvidar, dejar tu mente en blanco y fingir que nunca ha pasado. Querer que todo desaparezca para así poder estar tu sola, contigo misma. Estar simplemente ahí, pero sin estarlo.
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