En numerosas ocasiones la vista se clava en un punto fijo. En ese momento se es la persona más serena del mundo, capaz de ver todo lo que sucede alrededor, de comprenderlo, he incluso de ver lo absurdo de la vida.
De ver las tonterías, de ver esos estúpidos problemas que muchas veces nos han hecho sufrir, de ver situaciones sin sentido que acaban mal. Durante esos 30 o 40 segundos en los que no piensas en nada y el mundo te invade con tus propios momentos a pesar de haberlos pasado hace ya tiempo, te das cuenta que si no fuera por esas pequeñas cosas, la vida sería muy aburrida, he incluso llegarías a cansarte de hacer siempre lo mismo. Sin esos estúpidos problemas o esas tonterías y cosas sin sentido que haces día a día no valdría la pena seguir viviendo, porque esos momentos son lo que te hacen vivir.
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