Luego comprenderás, aprenderás y serás lo suficientemente inteligente para darte cuenta de tus próximos actos. Por eso tienes que repartir bien tus cachitos de felicidad, entregárselos a aquellos que están contigo día y noche, aquellos que están contigo por un interés común y no por uno propio. Aquellos que sin pedírselo, están ahí. Y… ¿Sabes lo bueno de todo esto?... Si te vuelve a suceder, si vuelves a equivocarte de persona, aun te quedarán los otros cachitos de alegría que repartiste en su momento y será entonces cuando te demuestren lo bien que elegiste.
martes, 14 de febrero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario