Te lo impide. Te impide hacer aquello que por más que quieres no puedes. Que te pare los pies. Que te sientas inútil. Que por más que lo intentes y lo intentes solo sientas rabia, angustia, desesperación, que desees tirarte al suelo y mandarlo todo a la mierda.
Pero aun así, sigues adelante y todo lo que te han enseñado y te has impuesto tu misma por naturaleza de poco te sirve. Pues bien es verdad que en ese mismo momento en lo único que piensas es en hacerlo bien. Poco puedes hacer, un millón de pequeños yos angustiados dentro de ti hacen lo posible porque no continúes, porque abandones y lo dejes a su suerte, con la rabia que usan de arma para paralizarte y con el desespero que te ataca por detrás sin avisar y a todo eso sumarle que en tu interior sabes que lo están consiguiendo. Te están acorralando y… ¿Qué puedes hacer tú? Nada, sentarte y ver como pasa antes tus ojos. Ver como todo pasa sin ti. Sin tu ayuda y sin que te ayuden.

No hay comentarios:
Publicar un comentario